Se trata de un “Observatorio” de precios, con el cual se procesan millones de registros asistenciales y
financieros en una herramienta de consulta para IPS, EPS, autoridades y
ciudadanos, con soporte en los Registros Individuales de Prestación de
Servicios de Salud -RIPS-, la facturación electrónica y los avances del Sistema
Integral de Información Financiera y Asistencial de Colombia -SIIFA-.
Un mismo procedimiento podía ser facturado por valores distintos según
la institución, el territorio y las condiciones en las que se prestaba, pero
durante años esas diferencias permanecieron fragmentadas entre contratos,
facturas y bases de datos que no ofrecían una visión nacional. Esa brecha fue
la que buscó abordar la ADRES con el lanzamiento del Observatorio de Precios en
Salud, una plataforma pública diseñada para comparar los valores cobrados al
sistema y detectar los mercados que requerían un análisis más detallado.
La herramienta fue desarrollada por el equipo de Innovación y Analítica
de la ADRES y quedó disponible a través de la página de la entidad. En su
primera etapa reunió más de 120 indicadores y permitió monitorear
simultáneamente más de 7.400 mercados de atención en salud, con el
propósito de fortalecer la transparencia, el control y la sostenibilidad
financiera.
¿Qué información ofreció y cómo funcionó el Observatorio de Precios
en Salud?
El primer módulo se concentró en procedimientos identificados mediante
códigos CUPS y facturados bajo la modalidad de pago por evento. A partir de esa
información, los usuarios podían seleccionar un servicio y comparar sus precios
entre mercados construidos de acuerdo con la región, el tipo de aseguramiento y
la complejidad del prestador.
La metodología buscó evitar que una atención realizada en una
institución de alta complejidad o en una zona con oferta limitada fuera
comparada directamente con un servicio prestado en un territorio con mayor
disponibilidad de instituciones y tecnologías. Por ello, la plataforma no se
limitó a calcular un promedio nacional, sino que organizó los datos en grupos
con condiciones semejantes.
El procesamiento incluyó varias etapas técnicas
Los datos que podían identificar a los pacientes fueron retirados
mediante un proceso de anonimización.
Los errores evidentes de transmisión o registro fueron depurados antes
de calcular los indicadores.
Los procedimientos fueron organizados en grupos funcionales para
facilitar las comparaciones.
Los resultados fueron sometidos a análisis estadístico y soporte
analítico con herramientas de inteligencia artificial.
Durante la presentación técnica, la ADRES indicó que procesaba alrededor
de 90 millones de registros mensuales y trabajaba con aproximadamente 9.500
códigos CUPS. Estos procedimientos fueron distribuidos en más de 286 subgrupos,
62 grupos funcionales y seis grandes unidades de análisis.
La plataforma permite examinar cuánto se factura por un procedimiento en diferentes instituciones y territorios,
reconocer desviaciones frente a mercados similares y establecer cuáles casos
debían ser revisados con mayor prioridad. De esta manera, una cifra aislada
adquiría contexto al ser contrastada con los valores registrados bajo
condiciones comparables.
“Lo que antes eran cientos de millones de registros aislados, hoy se
convierten en inteligencia pública para la toma de decisiones del sector salud.
El verdadero valor del Observatorio no está en la cantidad de datos que
procesa, sino en su capacidad para convertir esa escala en decisiones mejor
informadas”.
La plataforma puede aportar elementos para reconocer tendencias territoriales,
examinar distorsiones persistentes y seguir con mayor detalle el uso de los
recursos destinados a la atención. Su aporte, sin embargo, dependerá de la
actualización de los datos, de la solidez de la metodología y de la forma en
que cada actor interprete las señales.
El Observatorio no solucionará la cartera hospitalaria ni las
dificultades de liquidez, pero puede cambiar la manera en que el sector aborda
una parte central de esos problemas. Al hacer visibles los precios y facilitar
su comparación, la ADRES deja instalada una herramienta cuyo verdadero
resultado se medirá en las negociaciones que logre equilibrar, las diferencias
que permita explicar y las decisiones que contribuya a corregir. El documento completo aquí
Fuente: Prensa Consultor Salud (Documento de la comunicadora social, Nathalia
Moreno González)


